jueves 1 de abril de 2010

Toño, hasta siempre querido amigo


Las horas avanzan en el reloj y no puedo convencerme de que te has ido, que ya nunca más recibiré un correo tuyo, ni habrá nuevas Rarezas Porteñas

Por ti amigo aprendí a querer ese Puerto Loco, y aprendí a quererte como un hermano mayor, como un padre.

Una trás otra desfilan las imágenes de tu estadía en mi casa en octubre pasado, del paseo al pueblo fantasma, del capuccino en el bar del molino, de las conversaciones en la mesa de la cocina, de las salidas en auto.

Recuerdo tus consejos y la forma en que me hacías reír cuando la pena se asomaba a mis ojos, de los secretos que compartí contigo y los que tú me contaste.

Tengo mucha pena amigo, una pena que es más grande que los océanos y las gaviotas que cubren el cielo.

Convivo a diario con la muerte por mis estudios, y será ella la fuente de mi nuevo trabajo en los cuidados paliativos, sin embargo no logro concebir que tú ya no estás, no es justo.

Todo el día estuve pendiente de ti, y me acordaba de los angelitos que te había ofrecido para cuidarte durante la operación, seguramente ellos te encontraron demasiado bueno y por eso te llevaron a su lado.

Cuánta falta me harás Toño,

Ya los gatos y perros volverán a ser los mismos de antes de tus fotos, nadie reparará en los pequeños rayados escritos detrás de las puertas o los asientos, y las escaleras no llegarán al cielo

El dolor me ha embriagado y pienso que Katherina y tus hijos y nietos estarán sufriendo igual que todos los que tanto te queremos.

Gracias Toño por haber sido mi amigo

Hasta la Victoria Siempre!!!


Rossana

Sint Niklaas - Bélgica
29 de marzo de 2010

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