¿Chile es un país solidario?
¿Somos un pueblo que se conmueve con el dolor ajeno?
¿Discriminar, ser racista y/o clasista está escrito en nuestros genes?
Luego de muchos años de ausencia el pasado mes de abril regresé a Chile por dos semanas.
Aprecié que la modernidad actual contrastaba con las casuchas que asomaban en las riveras del Mapocho -allá por Pudahuel bajo- y me dio pena comprobar que la imagen que venden al exterior es sólo eso, una figura sin reflejo en el espejo. Los pobres siguen siendo pobres y los ricos han aumentado sus cuentas bancarias. Aún se discrimina al Mapuche, y se habla y se mira a los peruanos con un tono peculiar, mientras los vendedores ambulantes y los mendigos siguen adornando las calles de nuestra patria.
Descubrí también que el sistema TAG, la tarjeta BIP, el Metro Express, la nueva flota de buses del Transantiago, las modernas carreteras, túneles y puentes, no habían hecho de los chilenos personas más felices y relajadas. Al contrario, el estrés, la contaminación, el agobio económico, las explotadoras jornadas laborales, y las innumerables promesas incumplidas por la Concertación, han pasado factura a un basto sector de la población. Chile se puede catalogar entonces, como un país que divide a sus ciudadanos entre los que tienen y son dichosos, y aquellos que todavía sobreviven esperando que la alegría también les llegue.
Para el turista que visita la capital por primera vez, resulta sorprendente la cantidad de perros callejeros que se cruzan en su camino, así como la astucia que dichos animales demuestran para no morir en esa jaula que es Santiago. No obstante, hay compatriotas que ya no tienen la fuerza ni la voluntad de luchar por sus vidas, y abandonan su existencia al consumo indebido de alcohol. Son esos borrachos que vemos en tantos barrios, esos vagabundos que desde niños aprendimos a conocer como “el viejo del saco”, y con quienes nuestros padres solían asustarnos sino no queríamos comer o dormir.
_ si no te comes toda la comida voy a buscar al viejo del saco para que te lleve
La indigencia no es propiedad absoluta de nuestro país, pero la indolencia se va apoderando paulatinamente del corazón de los chilenos. Somos campeones si se pretende colaborar con la Teletón, los damnificados por inundaciones, terremotos o cuanta desgracia natural afecte a nuestro territorio o a otra nación sin embargo, cuando se trata de socorrer a un “curadito” con riesgo de deshidratación, insolación, hipotermia o inanición, ya nos cuesta querer obtener el titulo de “somos los mejores”.
En un día en que los termómetros marcaban cerca de treinta grados, en pleno Paseo Ahumada, al llegar a la Plaza de Armas, divisé a un ser humano que yacía tirado a pleno sol, con sus pies descalzos, cubiertos de yagas supurando sangre y pus, empapado en orines y sudor. ¿Dormía “la mona”, estaba muerto o era parte del paisaje? A pocos metros de él, una pareja de Carabineros conversaba en forma amena, sin dejar de observar a los transeúntes. ¿Estaban obnubilados por las bonitas muchachas que mostraban sus piernas a ese sol de abril? o acaso ¿reprimir a los que se manifiestan por sus justas demandas, es más productivo que salvar a un limosnero alcohólico de morir achicharrado? ¿Será que la labor pública de la policía es mantener únicamente el orden y no ayudar a quien está en peligro?
Hoy día las noticias han dado cuenta de una muerte en el Cerro San Cristóbal. Era un hombre ebrio que se cayó a un barranco, dónde unos perros se lo comieron vivo, pero eso…ya no conmueve a todo el mundo, total no faltarán los que digan:
_ Él se lo buscó
_ Quién lo manda a tomar más de la cuenta
_ Los animales no tienen la culpa
Y quizás tengan razón, empero no se llega al alcoholismo sin motivo, alguien no se hace pordiosero porque es una forma entretenida de vivir, y los perros abandonados no conocen de delitos, ni saben cómo regular su reproducción.
Si en vez de tanta farándula, candidatos y encuestas, los políticos se preocuparan de hacer bien su trabajo, y un poco más de la felicidad y el bien común de la gente, Chile sería sin duda, un país mucho más humano de lo que aparenta.
Rossana Cárcamo
2 de julio de 2009
Bélgica
sábado 25 de julio de 2009
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